Democracia

La diversidad del ser humano nos puede llevar a la democracia, como necesidad racional, ejercicio individual y social para el empoderamiento de nuestras vidas.
La democracia, visto nuestro grado evolutivo, depende de la complejidad de la sociedad en la que vivimos, de los conocimientos necesarios y la posibilidad de ejercerla.
El ejercicio democrático, para alcanzar la completa realización de nuestra vida, debe incluir los procesos que conocemos hoy como procesos electorales institucionales, pero también cualquier decisión, ya sea económica, cultural, política, si existe la posibilidad técnica, en cualquier momento, por propia voluntad, según la necesidad de cada cual.
La democracia como proceso social es mucho más compleja que las breves participaciones electorales que el poder constituido nos concede. Late en la información que percibimos, sea esta obtenida de forma directa, como formación o información deseada, o incluida en las acciones que ejerce el poder. La manipulación es un viejo instrumento para el dominio social de quien ejerce el poder.
El voto es el aspecto más simple y resolutivo de la democracia, si la decisión que se adopta satisface la necesidad que nos ha llevado a actuar. Es por tanto la percepción personal relativa (según el conocimiento y el sesgo de los valores que a cada cual motiva) lo que nos induce a aceptar sus resultados o mantenernos movilizados para cambiarlos.
El silencio, las decisiones sin necesidad de voto, por consenso explícito o implícito, suponen la existencia en la sociedad de un conocimiento bastante completo sobre la cuestión de que se trate y unas características en la resolución que satisfacen a la inmensa mayoría.
La máxima democracia posible supone un conocimiento veraz y actual, accesible a toda la sociedad y comprobable (científico) en cualquier momento, incluyendo, como norma y método, a cada una de las personas conscientes de los valores que le identifican y de como estos mejor se realizan para alcanzar su felicidad y la del conjunto de la sociedad.
La sociedad del bien común es una utopía constantemente buscada por el subconsciente humano como la máxima realización posible de la democracia.

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